Después de la captura del fugitivo Alberto Fujimori, sus abogados invadieron Chile, para dar a conocer los 22 cargos que se le imputan.
La actitud del ex – mandatario peruano fue extraña, ¿Por qué decidió venir a Chile ahora?, aunque sabía que este país era seguro, algunas cosas le jugaban en contra, el sabía que lo iban a detener, su rostro en el automóvil de investigaciones, parecía afligido o que estaba desarrollando su coartada para ser rápidamente extraditado al Perú, porque sabía que Chile es el país con mayores garantías judiciales, además que tendría juicio rápido y justo.
Esa es la posición que ha tomado el Gobierno chileno. Francisco Vidal (Ministro del Interior) en el diario de cooperativa afirma que "Creemos, reitero, que haber optado por el camino judicial, con la colaboración del Gobierno peruano y tener en detención preventiva a Fujimori es lo adecuado".
Para el ciudadano común, el proceso judicial del ex – Presidente del Perú, no tiene mayor importancia, debido a que los problemas limítrofes seguirán, porque lo judicial no se mezcla con lo gubernamental, eso está mal porque Chile no debe tener la obligación de retenerlo, porque Perú es el que interpone los cargos a éste hombre. Apuesto que si Chile sigue ayudando a retener a Fujimori, los únicos que ganarán serán ellos, porque les entregaron a su fugitivo y además que ellos le darán la espalda en tratar de resolver los problemas marítimos.
Fujimori tenía todo bajo control, pero no pensó que Antonio Maldonado se convertiría en su bestia negra, afirmando que "Estamos hablando de homicidio calificado en la tipificación penal interna peruana, pero en la tipología internacional es ejecución extrajudicial; estamos hablando de desaparición forzada de personas y estamos hablando de secuestro agravado". Con esa frase, se puede ver que este ex – fugitivo era un asesino y quebrador de los derechos humanos, al no respetar a su país que votó por el, pensando que sería un buen líder para esa nación.
Definitivamente, “Perú, es un país en crisis social”, como lo dijo la semana pasada el Presidente de los peruanos refugiados en Chile, Raul Paiva, porque en el último tiempo hay problemas judiciales en ese país, sólo hay que recordar el caso Luchetti o los robos de dineros que hubo entre 1990 y el 2000.
Fujimori fue frió y calculador, porque sabía lo que los peruanos opinaban de el y aun así se dio el gusto de volver. En su campaña a la Presidencia del Perú, usaba el fondo de Machupichu para prometer a su pueblo, que iban a salir del suelo en el que están ahora.
Lo consiguió, terminó el exilio, pero ahora está tras las rejas.
