EDITORIAL
¿Con o sin?
La campaña del uso del condón ha provocado el choque en los dos sectores sociales que viven en nuestra ciudad. Los jóvenes de clase media-baja son más inseguros frente a este tema, porque ellos al no recibir educación sexual, hecho que se refleja en la vergüenza que tienen, cuando quieren comprar condones o cuando hablan acerca del VIH y su expansión llamada SIDA. Mientras que los de clase alta están más tranquilos frente a la explicación que reciben acerca del virus, es decir, que ellos no tienen miedo de comprar condones o de hablar con su pareja acerca de la sexualidad activa.
Esa diferencia de educación sexual es la que produce el conflicto, expandir una campaña de prevención del VIH. Lo que el Gobierno pretende es equilibrar esa postura de los adolescentes, así la sociedad estará preparada para recibir un mensaje que diga: “A mi Mamá se lo cuento todo”.
El tema desde lo under
¿Under?... al parecer ya no. La homosexualidad y el SIDA es cada día más tocado. Como era de suponer en esta segunda campaña del gobierno no se dejo de lado a estos grupos que aprendan ser minoritarios pero que, luego de la ultima multitudinaria marcha de “orgullo gay”, demostraron no serlo tanto.
La sociedad está cambiando, estudios lo confirman. La tolerancia es una cosa y la aceptación es otra muy distinta y mucho más potente, es ahí donde apuntan los grupos homosexuales, aunque muchas veces digan que “no le importan lo que diga la gente”, lo cierto es que la convivencia es parte fundamental en la vida diaria de cualquier persona.
Que bueno que ocurran estas cosas, que bueno que se les mueva un poco el piso o que se les remueva la conciencia a los chilenos, remueva... no remuerda. Hace un par de años otra campaña nos hablaba de la discriminación, que daba lo mismo si eras chico, moreno o blanco, hoy es una afirmación: “mi única postura es el condón”, es un dicho generalizado que hoy por hoy no solo envuelve a las parejas más convencionales si no que abarca a todo tipo de sentimiento y condición. El SIDA no respeta ni se ensaña con quienes algunos llamarían “los desviados”, la batalla es una sola y no precisamente es un enfrentamiento entre conductas u opciones sexuales.
Matrimonio: para toda la vida
Muchas personas deben de cumplir un rol de familia y a la vez casarse para integrar nuestra sociedad. Pero en la realidad una pareja estable se refleja muy poco, debido a que la mentalidad de hoy, es solamente convivir o tener a alguien a su lado. Quizás con un compromiso de por medio, u otra manera de tener una compañía en las frías noches que se presentan en la capital.
Cuando los matrimonios recién se casan, todo es color de rosa e ilusión, pero con el pasar del tiempo la monotonía, el cansancio, las cuentas y los diversos problemas, hacen que las parejas rompan su romance para cambiarlo por el estres y la convivencia.
Con los años, ya todo sigue en una rutina y por tanto se opta por buscar algo de entretención y comprensión fuera del hogar, dedicándose tanto hombres como mujeres a alguna aventura que se presente y poder satisfacer las necesidades sexuales que perdieron dentro del matrimonio.
El sexo en aventura, muchas veces suele ser muy riesgoso, por ello todos deben tomar la determinación de usar condones para no contagiar al ser querido que se tiene al lado.
Es alarmante el aumento de adolescentes embarazadas, pero lo más triste es saber que la ciudadanía está preocupada de otros temas. Nuestro país está con una ceguera enorme al no asumir que es una tarea de todos educar y apoyar a estas jóvenes madres.
El caminar de la vida resulta difícil, pero más aún para una joven que enfrentará la vida acompañada de un hijo. En que los sueños se ven truncados, por el solo hecho de traer al mundo a un pequeño ser que necesitará todos los cuidados. Sin embargo, todo esto se podría evitar con el hecho de proveer mayor cultura acerca de cómo cuidarse frente a una relación sexual. Entregar mayor información de cómo se contagia el SIDA, y hacer que nadie se sienta ajeno a esta realidad...


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